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14
May
2019
El correcto uso del casco salva vidas

La utilización del casco resulta de vital importancia a la hora de la conducción segura de los motociclistas. Esto se debe a que este tipo de vehículos no posee carrocería alguna que pueda servir de contención en caso de choque o vuelco.
Sin embargo, los números arrojan el bajo índice de utilización del casco de los conductores de motos, tanto en el gran Buenos Aires, como en el interior del país.
Los motociclistas que no usan casco corren un riesgo mucho más alto de sufrir algún tipo de traumatismo craneoencefálico o una combinación de ellos. Los cascos aportan una capa adicional a la cabeza y, de ese modo, protegen de alguna de las formas más graves de traumatismo cerebral.
Asimismo, su uso cumple tres funciones fundamentales:

- Reduce la desaceleración del cráneo y, por lo tanto, el movimiento del cerebro al absorber el impacto. El material mullido incorporado en el casco absorbe parte del impacto y, en consecuencia, la cabeza se detiene con más lentitud. Esto significa que el cerebro no choca contra el cráneo con tanta fuerza.

- Dispersa la fuerza del impacto sobre una superficie más grande, de tal modo que no se concentre en áreas particulares del cráneo.

- Previene el contacto directo entre el cráneo y el objeto que hace impacto, al actuar como una barrera mecánica entre la cabeza y el objeto.

La importancia de la utilización del casco es consecuencia de las partes que lo componen, dado que cada una cumple con una función específica para la protección de toda la cabeza.

Por un lado, se encuentra el armazón, que es firme y está diseñado para comprimirse cuando choca contra algo duro. Brinda protección contra la penetración de pequeños objetos que se desplazan a alta velocidad y también protege la espuma interior del casco contra abrasiones y golpes durante el uso.

Por otro lado, se encuentra el relleno que es el material que absorbe el impacto. Está conformado por un material acolchado y elástico. Esta capa amortigua y absorbe el impacto cuando el casco se detiene y la cabeza continúa en movimiento.

Asimismo, está compuesto por el sistema de retención, que es el mecanismo que lo mantiene en la cabeza durante una colisión. Las correas que van a la barbilla y el cuello están específicamente diseñadas para que el casco se mantenga en su lugar durante un impacto y deben estar abrochadas correctamente para que el casco nos proteja.

Por último, se encuentra el relleno interior que es la capa blanda de espuma y tela que está en contacto con la cabeza. Contribuye a que el casco se ajuste apropiadamente.

Sin embargo, y pese a que está perfectamente diseñado para protegernos, los cascos tienen una vida útil: poseen en su interior una fecha de caducidad o vencimiento, que indica en qué momento debemos cambiarlo para estar más seguros. Asimismo, en el caso que dicho objeto sea víctima de un impacto contra otro a raíz de un accidente, inmediatamente tenemos que descartarlo, ya que no se puede volver a utilizar.

Otro dato poco conocido pero muy importante tiene que ver con la intervención de los cascos. Muchos conductores los personalizan, pintándolos o pegándoles calcomanías, pero esto no es recomendable ya que el material que se pone en contacto con la estructura del casco puede ser corrosivo y dañarlo.

No utilizarlo es el principal factor de riesgo para los usuarios de vehículos motorizados de dos ruedas, multiplicando por siete el riego a morir en un accidente. Es por esto que, el casco para el usuario que maneja un ciclomotor o motocicleta, es tan importante como el cinturón de seguridad para quien conduce un automóvil.

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